domingo, 17 de mayo de 2015

Maquinas De Uso Militar.







No es difícil pues imaginar que buena parte de los problemas que hacen que algunas guerras se pierdan en la retaguardia por falta de apoyo social, puedan resolverse sustituyendo a los soldados de carne y hueso por robots con capacidad y autonomía suficiente para disparar contra el enemigo. Los robots militares—en su denominación más benigna— o los robots asesinos, en su versión más cruda, no existen todavía como oferta militar, pero la tecnología que los hace posible está ya disponible para cualquiera que pueda asumir su coste. No es pues descabellada la idea de Naciones Unidas de convocar una conferencia en la que científicos, expertos y militares debatan la conveniencia de prohibir, antes de que existan, este tipo de soldados sin alma.
No sería la primera vez que se prohíbe un arma que todavía no se fabrica. Ha ocurrido con el láser cegador, pero habría que darse prisa porque la robotización de la guerra hace tiempo que ha comenzado.

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